Que humildemente se curtan, carajo.

Siento que me han roto el corazón. Siento que me rompió el corazón, una chica de la que ni siquiera estaba enamorado.
Me gustaba, sí, toda su forma de ser, su esencia, su todo, me resultaba, sumamente atractivo. Sin embargo, acaban de decirme, que no quiere nada conmigo, ni ahora, ni nunca.
¿Y por qué no? O sea, feo no soy, tonto tampoco, tengo tantas cosas buenas, que cualquier chica que quisiera estar conmigo, sería muy afortunada, y sin embargo, tengo la traba, de no “gustarle a nadie”.
Una simple cosa, una niñatada quizás, pero un detalle que me rebaja simplemente al tamaño de una colilla de cigarrillo. A veces pienso que resignarse a no ser amado sería la mejor opción, pero luego me digo a mi mismo “Carajo, yo también merezco ser amado”, no sólo por ser como soy, sino también porque todos y cada uno de nosotros, merece lo mismo.
No puedo faltarle al respeto a esta chica, porque no se lo merece, es una chica genial, que decidió no estar conmigo, perfecto. No voy a hacer mucha bulla al respecto, pero, al final de cuentas, duele, y mucho. Siento que mi falta de confianza en mí mismo, y por ende, todo lo que me rodea (porque realmente, este factor, me ha hecho como persona y simplemente ya no puedo escapar de eso) me está retrayendo, y a veces sencillamente, pienso que las féminas, deberán aprender a vivir con eso, porque así soy yo: O no me aceptas, o me aceptas y te emparejas con la persona más increíble del mundo.
Que humildemente se curtan, carajo.

Debería olvidarme de ella, lo sé, pero, no puedo, y así está bien. No voy a rechazarla porque ella me haya “rechazado” ya una vez (con todo el respeto a quien me dio la noticia, pues la mente humana es lugar de tergiversación), me gusta, y me seguirá gustando, hasta que encuentre a alguien mejor, o alguien que sepa apreciarme realmente, y así estoy feliz. La esperanza es lo último que se pierde.
Y ahora, me doy cuenta, de que si era algo, que si no era amor, pegaba en el palo. Lo feo que es enamorarse y no ser correspondido. Por lo menos, tenemos cosas que no nos dejan nunca, como la música, tu perro (por lo menos hasta que se muera) y claro, tus amigos. Todo el resto, es simplemente azúcar para endulzar tu vida. Es demasiada mujer, me dicen algunos, y quizás tengan razón.
Es demasiada mujer para mí, y qué carajo, yo puedo ser suficiente hombre.

Published in: on noviembre 3, 2010 at 3:49 am  Comments (7)  
Tags: , , , ,